Desde la avenida Francisco de Miranda hasta la cuarta transversal de La Castellana se ha observado en los últimos cinco años un auge de nuevas construcciones, se trata de grandes centros comerciales, enormes torres de oficinas y hoteles de cuatro y cinco estrellas. La construcción "va a paso lento pero seguro", afirma el ingeniero municipal de Chacao, Andrés Ochoa, quien conoce en detalle los expedientes de los dos más grandes desarrollos que están en ejecución a la altura de la Francisco de Miranda con avenida la principal de la Castellana.
Se trata de dos parcelas de 23 mil 898 metros cuadrados ubicadas una frente la otra, donde se construyen El Recreo de La Castellana (sur) y Paseo de La Castellana (norte), ambos proyectos estarán conformados por una torre destinada para hotel; centro comercial, oficinas y área cultural.
Ochoa explica que del desarrollo del lado sur es de la misma gente del Centro Comercial El Recreo en Sabana Grande, mientras que del lado norte es de los inversionistas del Paseo Las Mercedes y será un desarrollo similar a este. Además de estos proyectos hay otros cinco hoteles de los cuales dos ya están operando como es el Reinassance (de la Cadena Marriott) y el Chacao Suites, el cual está ubicado más hacia el casco de Chacao.
Rosa Magaly Valera, presidenta de Cámara Inmobiliaria Metropolitana, reconoce que en los últimos años ha habido una gran desarrollo en esa zona, la cual forma parte del eje entre Chacaito hasta Parque Cristal, que se conoce en el mercado inmobiliario como "la milla de oro", porque tiene mayor facilidad de acceso vehicular y peatonal, ya que están cerca cuatro estaciones del metro y además cuentan con vías como la Cota Mil, la Francisco de Miranda y la Francisco Fajardo. También esta zona cuenta con mejores servicios y hay mayor seguridad. La presidenta de la Cámara Inmobiliaria indicó que todavía no están en preventa las oficinas y locales en estos nuevos desarrollos.
Afirmó que "las empresas transnacionales, cuando llegan a Venezuela quieren ubicar sus oficinas en la 'Milla de Oro', lo que ha hecho que los últimos diez años haya habido gran movimiento de construcción de oficinas. Con la desaparición de las casas de bolsa, hace dos años, salieron aproximadamente 80 mil metros cuadrados de oficinas en esa Milla de Oro y eso fue ocupado en menos de un año." Considera Valera que el desarrollo hotelero también ha crecido en esta zona de Chacao, no solo porque la mayoría de las empresas transnacionales buscan un hotel cercano a sus sitios de trabajo, sino porque "los impuestos son mucho más nobles en el mercado hotelero y los inversionistas prefieren apostar en este ramo".
El ingeniero municipal aclara que aún no hay fecha de culminación de estos nuevos proyectos. "Este tipo de construcciones son lentas. De hecho, el proyecto de El Recreo de la Castellana estuvo paralizado por varios años en los 90 y se reactivó en el 2005".
MIGDALIS CAÑIZÁLEZ V. | EL UNIVERSAL
jueves, 13 de junio de 2013
martes, 26 de marzo de 2013
250 bomberos actuaron para sofocar llamas

Los bomberos recibieron la orden de retirarse. Ayer al mediodía se extinguió el último foco de los cuatro incendios que hicieron arder el cerro Ávila desde el pasado viernes. “Se fueron porque no hay más nada qué hacer, por ahora”, afirmó un apagafuegos, en el sistema de agua instalado en la Universidad Metropolitana.
Los incendios ocurrieron en los sectores Sebucán, Galindo, Maripérez y Santa Rosa, hacia el este de la ciudad. Luis Díaz Curbelo, director de Protección Civil Nacional, asegura que son producto de la temporada de sequía: “Es usual que al llegar a esta época del año comiencen los incendios. No tiene nada de extraño que se empiecen a generar focos”.
Las llamas del cerro Ávila fueron apagadas por más de 250 funcionarios de los Bomberos del Distrito Capital, del Instituto Nacional de Parques, Protección Civil y grupos de voluntarios. También participaron 20 vehículos y 4 helicópteros de la Guardia Nacional. Cada foco estuvo activo entre 6 horas y un día. “No hemos descansado. Estamos trabajando sin parar desde el viernes para sofocar las llamas. Se está midiendo el número de hectáreas afectadas, pues fueron muchos incendios y en distintos sitios. Nos parece extraño que se produjera en varios lugares, pero ya se está investigando”, indicó el comandante William Martínez, director de los Bomberos del Distrito Capital.
Pese a que no se cuenta con la extensión exacta de las áreas afectadas, se conoció que pudieran sobrepasar el centenar de hectáreas. Para Rodolfo Briceño, ex comandante general de los Bomberos Metropolitanos, el equipo que atendió los incendios entre el viernes y ayer es suficiente. “El Ávila es uno de los parques nacionales que cuenta con mayor atención, pues está localizado en la capital”, indicó. Para él, el número de funcionarios que actuaron fue suficiente, pese a que los focos estuvieron activos durante cuatro días.
Dificultades. Pese a que el Parque Nacional Waraira Repano hay personal de Inparques y grupos de voluntarios, los funcionarios externos –Bomberos del Distrito Capital, Guardia Nacional y Protección Civil, por ejemplo– pueden atravesar por dificultades al momento de apagar un incendio.
Briceño afirma que los incendios forestales suelen ser inaccesibles: “Por lo general, hay tres maneras de atenderlos. Unos suben a pie hasta la zona afectada. Si se produce en la orilla de la avenida Boyacá, entonces se utilizan líneas de mangueras. También se suben con bastidores. Y si tiene una altura y magnitud considerable, pues se recurre a helicópteros”.
De acuerdo con algunos guardaparques del Waraira Repano también existen dificultades relacionadas con la dotación de equipos, déficit de personal y fallas en el mantenimiento que pudiesen influir al momento de apagar incendios. “Hay problemas con el mantenimiento de las áreas verdes y cortafuegos. Muchos puestos de vigilancia han quedado prácticamente solitarios y eso ha impedido que se monitoree con facilidad el acceso al Ávila”, indicó un funcionario.
Curbelo, Martínez y Briceño coinciden en que la dificultad para apagar los incendios responde a factores como el viento, si se atienden de manera oportuna y el sitio dónde quede la zona afectada.
Protección: Desde el 18 de febrero fueron acordadas medidas precautelativas de protección para el Waraira Repano por el Ministerio Público. Se colocaron militares en el parque nacional con la finalidad de supervisar a los visitantes. De acuerdo con William Martínez, director de los Bomberos del Distrito Capital, son aplicadas casi todos los años con el objetivo de evitar siniestros. “Contamos con esa medida para impedir que se produzcan nuevos incendios. Sin embargo, se requiere de mucha conciencia de la ciudadanía, pues debemos cuidar la montaña”, explicó.
Maolis Castro, Últimas Noticias
lunes, 4 de marzo de 2013
Deterioro del Jardín Botánico merma en 80% sus usuarios
No son buenos tiempos para el Jardín Botánico. La crisis se refleja al caminar por sus jardines, que eran el principal atractivo de este lugar, y que hoy ahuyentan a los visitantes.
Las labores rutinarias de mantenimiento como cortar el monte o recoger las hojas secas se dejaron de hacer o se hacen a medias. "Los jardineros apenas están trabajando un ratico en las mañanas", lamenta Mario Gabaldón, presidente de la Fundación Instituto Botánico de Venezuela, sobre las secuelas del conflicto laboral que tuvo su punto más álgido en junio de 2012 (cuando el jardín estuvo cerrado por tres semanas) pero que todavía se mantienen.
El martes y miércoles de esta semana un paro de trabajadores (para pedir aumento de salario) mantuvo cerradas las puertas al público de este refugio vegetal que alberga una colección de palmas que llegó a ser la más importante de Latinoamérica.
Edy Fernández, gerente de Cooperación y Relaciones Institucionales del espacio, observa con tristeza cómo han mermado las visitas, también los grupos de yoga y taichi que tomaban este oasis todos los fines de semana. Recuerda que en el Carnaval del año pasado casi mil personas visitaron el jardín y este año en la misma época no pasaron de 200, una reducción de 80%.
Gabaldón no desestima las demandas de los trabajadores pero explica que se han conseguido mejoras. Se pagaron dos bonos y se resolvió el programa con el seguro médico (HCM). Sigue pendiente el incremento de los bonos de alimentación y transferir el personal obrero a la nómina de la UCV. Quince investigadores, expertos en botánica, forman parte de la nómina del jardín, con sueldos que no superan los Bs. 3.000.
Además de una partida presupuestaria estancada desde 2005 (Bs 5,6 millones) que ni siquiera cubre el valor completo de la nómina (90 personas), Fernández piensa que actualmente los males del jardín están asociados a la falta de voluntad y compromiso de su personal obrero.
El alquiler del auditorio del Jardín Botánico y de otros dos salones es lo que permite llenar los huecos en el presupuesto. Pero estos ingresos propios se han reducido casi totalmente por los constantes paros de los empleados que impiden ofrecer un servicio óptimo a las empresas que antes hacían sus eventos allí.
Para rescatar al botánico Gabaldón considera que es vital resolver el problema laboral "asumirlo con compromiso". La tutela del lugar la tiene la UCV y su presupuesto proviene de la Oficina de Planificación del Sector Universitario (OPSU). El otro paso clave para oxigenar el jardín es la mecanización del mantenimiento, a semejanza de los campos de golf, con podadoras y recolectores de hojas eléctricos.
Urge un tractor con una pluma que alcance los 12 metros de altura para el manejo fitosanitario, control de plagas, recolección de semillas y fertilización de las palmeras, cuyas especies nacionales y exóticas se han visto diezmadas por los gusanos y bachacos. El caracol africano también se ha ensañado con muchas de las plantas. Ha acabado con platanillos y riquirriqui. En diciembre los bomberos recolectaron 7 mil caracoles en dos días.
El jardín necesita apoyo para recuperar sus equipos de mantenimiento. Ya pidieron ayuda a la Fundación UCV. La primera semana de enero se robaron Bs 400 mil en maquinarias, incluyendo la planta de sonido del auditorio, tres motosierras, desbrozadoras, machetes, soldadores. Solo se salvaron dos cortagramas. Gabaldón siente frustración. "Se está perdiendo un patrimonio y a nadie le importa", señala.
DELIA MENESES | EL UNIVERSAL
domingo, 3 de marzo de 2013
El Ávila es vulnerable por varios flancos

Los daños pudieron evitarse. Varias voces coinciden en que los sistemas de prevención de incendios en el cerro Ávila registran fallas que lo hacen vulnerable en varios puntos. Héctor Nieves, guardaparques del puesto Lomas del Viento del Parque Nacional Waraira Repano, hace un inventario de los agujeros en el mantenimiento: “En el cortafuego hay tramos limpios y otros no. En el sector Zamurera, en dirección a Los Venados, crecen sin cesar los árboles de eucalipto, que son inflamables. En Catuche y en Sebucán domina la maleza. Hace falta recuperar el sistema contra incendios en algunos lugares, pues las tuberías presentan daños debido a que la mayoría data de la década de los sesenta”.
Las fallas son confirmadas por expertos. Edgard Yerena, profesor de Áreas Protegidas de la Universidad Simón Bolívar, asegura que desde 1995, aproximadamente, se han registrado problemas con el mantenimiento: “Los programas de cuidado e investigaciones han mermado. También la capacitación para atender incendios”.
De acuerdo con Cristina Vaamonde, directora de la ONG Una Montaña de Gente, cita zonas del Ávila en las que es evidente la falta de mantenimiento: Cotiza, Maripérez, Cachimbo, Estribo de Duarte y Galindo. “Allí predominan las gramíneas y la maleza. Son más vulnerables en el momento de un incendio, pues se propagan las llamas con facilidad”, explicó.
Sólo 10 obreros se encargan de limpiar el cortafuego, y el puesto de guardaparques de Galindo se encuentra desolado, según fuentes vinculadas al Ávila. “La protección es indispensable porque la casi totalidad de los incendios en la montaña son provocados”, señaló Vaamonde.
Los expertos no descartan que el descuido haya influido en la propagación de las llamas en los incendios más recientes. El 17 y el 23 de febrero se perdieron más de 80 hectáreas; además, hubo 4 conatos en las últimas 3 semanas. “Las áreas que se quemaron nos preocupan desde hace tiempo”, agregó.
William Martínez, coordinador nacional de los Bomberos de Venezuela, admitió que a la expansión del incendio del 17 de febrero contribuyó la vegetación elevada y la presencia de especies inflamables. “Creemos que el suceso fue provocado, pues ocurrió más arriba del cortafuego, pero también se extendió rápido porque el capín melao actúa como la pólvora”, indicó.
Recuperación. En la dirección del parque nacional no hablan sobre mantenimiento. Ilich García, coordinador del Waraira Repano, indicó que no está autorizado para declarar sobre el asunto.
Para Mario Gabaldón, presidente de la Fundación Instituto Botánico de Venezuela, las zonas del Ávila afectadas por los incendios podrían recuperarse en 15 años, de aplicarse las medidas necesarias. “Si se comienza la reforestación y se cuida el parque nacional, entonces pueden sanarse las áreas quemadas. En la década de los setenta, por ejemplo, se logró la recuperación en 5 años”.
El ojo sobre la vegetación: Pinturas, fotos, observación y datos del libro Flora del Ávila, editado en 1978, ofrecen indicios de cambios en el parque nacional. Mario Gabaldón, presidente de la Fundación Instituto Botánico de Venezuela, y Cristina Vaamonde, directora de Una Montaña de Gente, consideran que ha habido modificaciones recientes en la vegetación. “Hay zonas del Ávila que muestran un color amarillo. Se observa la sustitución de la vegetación de sabana por la boscosa. Eso preocupa porque implica cambios en la biodiversidad y en los niveles de humedad”.
El Ministerio del Ambiente no ha desarrollado una investigación sobre el referido fenómeno. O, por lo menos, no es pública y tampoco conocida por investigadores. Antes de que el Ávila fuera declarado parque nacional, el 12 de diciembre de 1958, predominaba vegetación de sabana. Sin embargo, la aplicación de programas de reforestación permitió que se desarrollaran zonas boscosas, como las que hoy pueden observarse.
Diego Díaz, director de la ONG Vitalis, opina que el Gobierno debería hacer estudios con la finalidad de evaluar las condiciones actuales de la vegetación del cerro.
La cifra:1.892 especies de plantas se encuentran en el Parque Nacional Waraira Repano, según el libro Flora del Ávila de la Sociedad Venezolana de las Ciencias Naturales, editado en 1975. También hay 493 especies de animales en la montaña; 36% de ellas, aves
Maolis Castro, El Nacional
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Mario Gabaldón,
Parque Nacional El Ávila
lunes, 25 de febrero de 2013
"Si nos descuidamos, El Ávila puede volver a ser una sabana"
El aspecto boscoso que hoy le vemos a El Ávila es algo relativamente reciente, pues se debe a todo un programado y minucioso proceso de reforestación que se llevó a cabo entre 1958 y la década del setenta. Antes de eso El Ávila era una gran sabana, llena de gramínea y poquísimos árboles de altura, como cualquiera puede comprobar viendo las pinturas de Cabré, los gabrados antiguos de la ciudad o incluso las fotos de Caracas de la década del cuarenta o cincuenta de este siglo.
Es algo que la gente ha olvidado y por eso siempre lo recuerda el arquitecto Mario Gabaldón, hoy Presidente de la fundación Instituto Botánico y jefe de la cátedra Planificación y Diseño de Parques Nacionales en la facultad de Arquitectura de la UCV y quien fuera director de parques nacionales entre 1989 y 1995.
-¿Está hoy en peligro esta condición boscosa de la montaña caraqueña?
-Los incendios siempre han mantenido en jaque esa condición. El regreso de la sabana, de la gramínea, es un peligro que siempre existe y que de hecho ya ha pasado en cientos de sus hectáreas, como las que están a la altura de Estribo de Duarte, en Sebucán, cualquiera lo puede ver hoy.
-¿Y por qué allí?
-Por los incendios de 2010.
-Pero luego de los incendios se hicieron campañas de reforestación...
-Pero se hicieron sin ninguna dirección, sin concepto. Reforestar no es hacer una fiesta y decir vamos a plantar 500 o mil árboles. Primero que nada hay que sembrar especies pioneras, de rápido crecimiento. La gramínea es una especie heliófila, necesita la radiación solar directa, y no deja crecer nada a su alrededor que le pueda hacer sombra. Sembrar samanes o apamates, eso es perder el tiempo y el dinero.
-¿Bastaría entonces con sembrar determinado tipo de especies?
-No, no basta. Reforestar no es solo sembrar árboles. Hay que hacer lo que se hizo cuando El Ávila fue declarado parque nacional en 1958, en un programa a largo plazo que no concluyó hasta los 70 y estuvo a cargo de José Rafael García: un tratamiento de ingeniería en sus pendientes, todo El Ávila fue terraceado y se le hicieron zanjas de absorción para que el agua penetrara en el subsuelo y no deslizara tanto. Si solo siembras sin hacer todo este trabajo, las lluvias se van a llevar todo por delante y habrás perdido el tiempo. Es muy distinto reforestar una llanura que reforestar una montaña.
-¿Y por qué eso no se hace hoy?
-En Inparques hay mucha gente valiosa, gente que trabaja, que sabe. Pero en general se han perdido la eficiencia, la infraestructura y los programas de capacitación.
-¿Qué tan peligrosas para la montaña resultan las invasiones en el extremo oeste de la vertiente sur: Puerta Caracas y Catia?
-Es un problema que para mí existe por un error de concepto: el límite oeste de El Ávila no debió ser la quebrada de Tacagua, pues ya toda esa zona estaba habitada en 1958, por entonces ya existía Plan de Manzano. Ahora toda esa zona está invadida. Pero dentro de todo, ese sería un problema que podría combatirse con más vigilancia, retomando aquel proyecto del gobierno de Lusinchi de la carretera fiscal. Porque la avenida Boyacá representa un límite bien claro para delimitar hasta dónde puede construirse, pero en todo ese espacio entre el distribuidor Baralt y la autopista Caracas-La Guaira, ese límite no existe tan claramente delimitado.
-¿No le alarma la proliferación de indigentes en las faldas de la montaña, sobre todo en los alrededores de Maripérez?
-Ese también es un problema fácil de manejar, bastaría con más vigilancia y con que se atendiera a esas personas.
-¿Cuál cree entonces que es el problema mayor que enfrenta hoy El Ávila?
-Lo que te decía: la pérdida de su zona boscosa.
-¿Y la acción más importante a emprender?
-Una reforestación seria en la zona del Estribo de Duarte.
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